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La ciudad de Baelo Claudia nace  a finales del siglo II a. C. sobre un asentamiento fenicio-púnico más antiguo (Bailo, Baelokun). Su existencia está muy relacionada con el comercio con el norte de África, ya que era el principal puerto marítimo que enlazaba con la ciudad de Tánger en Marruecos).

Es posible que Baelo Claudia tuviera algunas funciones de centro administrativo, pero la pesca, la industria de salazón y el garum (una salsa derivada del mismo) fueron las principales fuentes de riqueza. El emperador romano Claudio le concedió el rango de municipium (municipio romano).

Dos vías principales

Ruinas de Baelo Claudia (3)

Estas actividades tenían lugar durante los meses de verano y atraían a la ciudad a numerosos trabajadores temporeros, hecho que determina en parte las características de algunos de sus edificios.

La vida de estas poblaciones alcanzó pleno esplendor entre los siglos I a. C. y II d. C., iniciándose su decadencia a partir de segunda mitad del siglo II, cuando un gran maremoto arrasó gran parte de la ciudad.

En su trazado urbano se distinguen las dos vías principales clásicas de la ciudad romana: el Decumanus maximus, que la recorría de Este a Oeste y en cuyos extremos se situaban las puertas de entrada a la ciudad, y el Cardo maximus, que la cruza en ángulo recto y por tanto en dirección Norte a Sur.

En el encuentro de estas dos calles principales se situaba el foro o plaza principal, cuyo pavimento actual es el original de losas de Tarifa conservado desde el siglo I, y a cuyo alrededor se distribuían los principales edificios públicos.

Se trata de una plaza descubierta con pórticos en tres de sus lados, desde uno de los cuales se accedía a tres de ellos: el templo del emperador, la curia, y otro que servía de sala de reuniones.

Más de 40 torres vigías

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El edificio principal, situado al fondo es la basílica, destinado a diversos fines y especialmente a sede de los tribunales de justicia; y en el lado izquierdo existían unas pequeñas construcciones rectangulares hechas con piedras: las tiendas o tabernas.

En el yacimiento se conservan los elementos más representativos que constituían la esencia de una ciudad romana. Ésta contaba con una cerca o muralla, reforzada con más de cuarenta torres de vigía, de las que se conservan las puertas principales de la ciudad, la que se dirigía a Gades, al oeste, y la que se dirigía a Carteia (cerca de San Roque).

Hacia el Este, existía una tercera puerta situada al norte de la ciudad, denominada Puerta de Asido. Además, se puede distinguir el  Palacio de Justicia (basílica judicial), situado en el foro frente a los templos. Tiene planta rectangular y estaba presidida por una estatua del emperador Trajano de más de tres metros de altura.

baeloclaudia7El Teatro

Sin duda el mayor edificio de Baelo Claudia es el Teatro, con aforo de hasta 2000 personas, donde todos los actores eran hombres, incluso en los papeles de mujeres, que para interpretar se colocaban máscaras, según fuese el personaje que representaban.

En ningún otro yacimiento romano de la Península Ibérica es posible extraer tras la visita una visión tan completa del urbanismo romano como en Baelo Claudia. En esto radica su principal interés, destacado también por el espectacular paisaje que rodea a la ciudad.

Baelo Claudia está considerada Bien de Interés Cultural, su publicación como Monumento apareció en La Gaceta de Madrid, en el año 1925. El conjunto arqueológico está acompañado desde 2007 de un museo, incorporado en la Sede Institucional y Centro de Visitantes del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, obra del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra.